A lo largo de la vida, como sociedad hemos ido interiorizando ciertos mantras como correctos. Nos han dicho, desde siempre, que el desayuno es la comida más importante del día o que, cuando llega Enero, nos toca despedirnos de los atracones navideños y los turrones para empezar la operación bikini. “A ver si te va a pillar el toro”. ¿Pero estas frases de verdad son correctas o son solo mitos?

El verano es el mejor momento del año. Fiestas (pre-covid), playa, piscina y buen tiempo. Sin embargo, lo que puede parecer ideal para algunos es, para otros, un momento difícil. Usar ropa corta, ponerse un bañador y exponer tu cuerpo al mundo. Por eso, cuando se acercan los primeros meses del año, la palabra “operación bikini” empieza a ser la protagonista, rodeada de trucos y consejos para conseguir la ‘figura ideal’. De forma casi milagrosa. Y en tiempo récord.

Eso también tiene mucho que ver con el concepto tóxico de “dieta”. Para Patri Ortega, @patriortega_nutricion en Instagram, ambos términos son negativos dentro del entorno de la salud. Son palabras que no ayudan a conseguir un estilo de vida saludable. Como nutricionista, ha visto en sus consultas como muchas personas han hecho miles de dietas que “les han llevado a tener una mala relación con la comida por ser muy restrictivas y/o pacientes que solamente quieren mejorar su composición corporal para verano y luego vuelven a comer mal”.

Sin embargo, las palabras “dietas milagro” y “operación bikini” siguen estando interiorizadas (y normalizadas) en la sociedad. Como parte de un ritual, son muchas las personas que utilizan este tipo de técnicas para conseguir un objetivo físico y temporal que parece satisfacerles durante un tiempo. Pero ahí no entra en juego la palabra “salud”.

«Como nutricionista he visto en mis consultas como muchas personas han hecho miles de dietas y han acabado teniendo una mala relación con la comida por ser muy restrictivas»

PATRI ORTEGA

Donde tampoco entra en juego la salud es en otros muchos mitos que escuchamos día a día. “El desayuno es la comida más importante del día”. ¿Cuántas veces has escuchado esta frase? Pues no es cierta. “Si te levantas sin hambre, no es necesario que te obligues a desayunar”, expresa Patri. ”Pero sí será importante que a lo largo del día seas capaz de ingerir todos los nutrientes necesarios y tu aporte energético”. La desinformación que rodea al mundo de la alimentación ha provocado que, durante años, muchas personas fuesen obligadas a desayunar sin que su cuerpo se lo pidiese. Porque así tenía que ser. Eso era “lo sano”.

Del mismo modo que “comer hidratos por la noche engorda”. Este mito tan extendido está muy relacionado con el anterior: si quieres comer hidratos, hazlo en el desayuno o en la comida. Nunca por la noche, ya que aumentarás de peso. Sin embargo, es totalmente falso. “Ningún alimento ni grupo de alimento consumido de forma aislada y/o en un momento del día en concreto, tiene la capacidad de cambiar nuestra composición corporal”, expresa la nutricionista. Aumentar de peso depende de otros muchos factores como el total de tu alimentación y la actividad física.

Y no solo eso. “Si quieres adelgazar, hazlo”. Una frase que también se puede extrapolar a cualquier otra situación en la vida diaria. “Si quieres, puedes”. No es así de fácil. A parte de la alimentación y el deporte, los cambios corporales o el aumento/bajada de peso están íntimamente relacionados con situaciones patológicas y enfermedades físicas y mentales. El estrés, el descanso, la ansiedad, hipotiroidismo, intolerancias alimenticias, tránsito lento, genética… son muchos los factores que pueden influir en este aspecto. “Por eso es importantísimo que cada pauta alimentaria esté realizada por un profesional dietista-nutricionista especializado y adaptada de forma individual a cada persona en función de sus necesidades energéticas y nutricionales, estilo de vida, recursos, gustos, etc. Y, si fuera necesario, crear un equipo multidisciplinar para ayudar a esa persona desde otros ámbitos que fueran necesarios”, expresa Patri.

La clave está en adoptar una alimentación y un estilo de vida saludable, alejándose de esa búsqueda de resultados estéticos que, a su debido tiempo, ya llegarán. El tiempo, los recursos y la educación alimentaria son imprescindibles en este proceso.

Y eso no es todo. Aún hay muchos mitos más. Denise Pérez es preparadora física y bailarina profesional de ballet, un deporte con el que ha sufrido en muchas ocasiones una autoexigencia constante con la comida. Después de años obsesionándose y siguiendo dietas perjudiciales para su salud, ahora pretende abrir los ojos a quienes pasan por lo que ella sufrió.

«Algunas cosas que me ayudaron a sanar mi relación con la comida y a dejar de obsesionarme» / @deniseperezorue

Por eso, uno de los mitos que más intenta desmontar es, precisamente, el que más interiorizado tenemos como sociedad: «para adelgazar hay que pasar hambre». Para nada es cierto. «Cuando nos matamos de hambre (bajamos nuestras calorías drásticamente) perdemos músculo, baja nuestra performance en el entrenamiento y nos
sentimos aletargados», por eso, lo ideal es conseguir un déficit calórico moderado.

Algo que también va muy relacionado con lo siguiente: «Si como mal o tengo un atracón, luego no ceno y me mato a ejercicio para compensar». Algo que Denise califica como «terrible y que se debería evitar». Este pensamiento blanco o negro nos lleva a construir una relación con la comida y el ejercicio muy poco saludable. «Si un día comiste mal no pasa nada, lo importante es que sigas con los hábitos que creaste hasta ahora», expresa.

Y, algo que también se suele pensar de forma equivocada, es que «comer sano es caro». ¿De verdad tener una dieta variada y saludable es tan difícil? «Frutas, verduras, legumbres y cereales son probablemente las cosas más baratas del supermercado», afirma Denise. Y es la base para una buena alimentación. De la misma forma que no es bueno restringir ni prohibir alimentos en concreto, como el pan o la fruta simplemente porque «engordan». Ningún alimento engorda por sí mismo, sino que lo hacemos nosotros cuando consumimos más calorías de las que nuestro cuerpo necesita.

Por otro lado, ¿qué hay de esa frase de «escucha a tu cuerpo y dale lo que necesita»? ¿Si hago caso a lo que mi cuerpo me pide, acabaré comiendo siempre mal? Es algo complicado, algo que Denise comparte en sus redes sociales: todos estamos en el proceso de aprender cuál es la alimentación que mejor nos funciona. Tener una buena relación con la comida es un proceso de aprendizaje constante. Y es aún más difícil conseguirlo con todos estos mitos rodeándonos socialmente. Por tanto, desde aquí, te animamos a desmontar las bases de lo que hasta ahora parecía claro y (re)aprender a comer desde cero. Escúchate, infórmate y, si no puedes hacerlo solo, acude a profesionales que te acompañen en el camino. Comer,- ese gran placer,- tiene que dejar de ser una lucha contra ti mismo.