Parece algo sistemático que, cuando se califica que una mujer tiene «un buen cuerpo», la imagen física que aparece diseñada para ella es sexy, delicada y con una complexión delgada y fina. Para el imaginario colectivo, las chicas que van al gimnasio lo hacen para adelgazar; por lo que, si decides ponerte más de X peso en la mancuerna, sudar, hacer ejercicios de espalda y gritar, ya eres «un machorro».

De cara a la sociedad, parece que no es compatible ser fuerte y deportista con ser atractiva. «Nosotras solo podemos tirar pesas de forma sexy y silenciosa porque, en general, el rol de una mujer no incluye una vida deportista». Y para los hombres sí, porque ellos sí que pueden dedicar su domingo a montar en moto, hacer pesas y jugar a futbol. Por eso, cuando Soraya cambió su estilo de vida a uno donde su prioridad era el deporte y la alimentación, la sensación que se le quedaba era que estaba convirtiéndose «en un bicho raro».

Soraya entrenando / @soraya.fitness

Nosotras solo podemos hacer pesas si es de forma sexy y silenciosa, porque si gritas, te pones mucho peso y priorizas el gimnasio en tu vida, ya te califican como «un machorro»

«En 2006 comencé con dolores de espalda. Trabajaba sentada y hacía que la poca movilidad me debilitara y atrofiara muscularmente, por lo que la osteópata me recomendó que hiciera deporte para fortalecer los músculos». Así empezó su historia. Fue la primera vez que se apuntó a un gimnasio y comenzó a realizar ejercicio en la sala de musculación. Por salud.

Cuando decidió dar el salto a un mundo fitness más profesional y comenzó a realizar Culturismo en 2018, se dio cuenta de que había encontrado una fuente de motivación y felicidad plena. Se siente orgullosa de sí misma, de establecerse un objetivo, trabajar por ello, vencer a los contratiempos y conseguirlo. El mundo fitness para ella es una satisfacción interior, aunque no deja de ser un constante sacrificio. Algo que Soraya describe con la palabra «compromiso»; «como para cualquier cosa que te propongas en la vida, hay que anteponer el entrenamiento y la alimentación por encima de todo, como una obligación más», expresa.


Su preparación física es compleja: hace 40 minutos de cardio en escaleras antes de entrar a trabajar a las 08:30 de la mañana y en su descanso para comer realiza 1 hora en sala y otros 20 minutos de cardio. «Y lo más importante, mantengo la dieta establecida lo más estrictamente posible», afirma. Es por eso que, cuando hace vida social, recibe comentarios como si fuese una friki del fitness. «Parece reglamentario beberse una cerveza con su tapa cuando estás en un bar. O comer de todo hasta no poder más en restaurantes», explica. «¿No puedes faltar ni un solo día?» le preguntan cuando rechaza planes que no cuadran en su organización.

Y ya no es solo eso. Tal y como expresa Soraya, tenemos la costumbre de hablar sin tapujos sobre temas de los que no tenemos conocimiento real para poder opinar. Cuando se encuentra en la fase de volumen, los mensajes anónimos llamándole «gorda» no fallan. Pero tampoco faltan los «qué delgada estás ahora», «estabas mejor antes» y «que esmirriada se te ve» cuando está en etapa de competición. «Sinceramente, esto lo hago por y para mí. Tengo claro que me gusta lo que hago y lo que veo en el espejo». Aunque parezca difícil, hay que anteponer los objetivos de una misma a esa «presión social».

«Piensan en hacer ejercicios con peso y ya visualizan el cuerpo de un hombre»

Por eso, Soraya no tiene ningún reparo a la hora de mostrar su estilo de vida en Instagram. Lo hace para animar a la gente a que adquieran conocimientos para comer de manera saludable y enseña sus avances físicos para que comprueben que «si ellos se ponen, también pueden obtener cambios». Además, su objetivo también es desmentir mitos y educar a las mentes, ya que todavía hay muchos mantras erróneos entorno al campo del fitness. «Piensan en pesas y visualizan cuerpo de hombre. Por un lado, esto es mentira porque el crecimiento muscular lleva mucho tiempo, y que de aquí a que tenga ‘cuerpo de hombre’ queda mucho. Y segundo y más importante, la belleza es algo subjetivo, por lo tanto, lo que para ellos es masculino, ¡a mí me puede resultar lo más femenino y sexy del mundo!«, expresa. Por eso, muchas veces contesta «a lo mejor ese es mi objetivo» cuando recibe este tipo de críticas.

El problema es que, incluso en la publicidad, los cuerpos que se muestran son delgados y sin formas, sobre todo en las mujeres. El cuerpo femenino musculoso no tiene cabida todavía en el imaginario colectivo, a pesar de que un cuerpo bonito y sano necesita unos músculos bien alimentados y fortalecidos para evitar dolencias y lesiones. «Al final, ¿es lo que se recomienda desde la OMS, no?» Por no hablar de que, incluso en las competiciones de culturismo, Soraya también lo nota: «Los hombres salen a competir descalzos y nosotras tenemos que ir maquilladas, con el pelo perfecto, joyas y tacones, cuando realmente es culto al cuerpo igual».

@soraya.fitness

«El cuerpo femenino fuerte y musculoso no tiene cabida en la publicidad, aunque sea el tipo de cuerpo que más saludable es»

«Hay que seguir mostrando lo que conseguimos las mujeres que hacemos ejercicios con pesas. Que vean que la masa muscular no crece tan rápido, ni al nivel de un hombre, pues nosotras no tenemos la misma composición que ellos. Hay que explicar y dar a conocer cómo funciona realmente el cuerpo. Ven cuerpos bonitos que piensan que obtendrán sólo con dejar de comer, y el cuerpo no funciona así. Si dejan de comer no tendrán el cuerpo que ven en la tele. Y todo eso es por desconocimiento», explica Soraya.

Y así lo dijo en su último post de Instagram:

¿Cómo es un cuerpo femenino? La mayoría se imagina a una chica alta, delgada y con actitud débil que debe ser salvada. Dedicada a su familia, que va de tiendas y hace algo de deporte aeróbico en su poco tiempo libre. Siento romper ese mito, pero para mí, una mujer FEMENINA (en mayúsculas y con todas las letras) es alguien fuerte, deportista e independiente. Nosotras también movemos kilos en el gimnasio, gritamos bajo presión, sudamos y priorizamos nuestro entrenamiento ante otras cosas. Los músculos no son solo para los hombres. Nosotras también los tenemos. Y podemos desarrollarlos y ser igual de bellas y femeninas.