«El hombre como el oso, cuanto más peludo más hermoso» dice el refranero español. Parece un chiste pero es real que esta afirmación ha calado tanto en la sociedad occidental que es impensable ver femenina a una mujer con vello en alguna parte visible del cuerpo porque recuerda a lo que está destinado a los hombres. ¿Qué pasa cuando es al hombre CIS al que no sale de manera natural el vello? ¿y si la constitución de su cuerpo le impide estar como cualquier actor de la serie del momento? ¿Qué pasa si su estatura es menor a la de una chica? ¿y si su voz es más aguda por naturaleza?

El miedo a ser poco hombre está a la orden del día. Acciones sociales como no llorar en público o no vestir de rosa son las típicas y, gracias al pequeño cambio social de los últimos años, se han ido poco a poco deconstruyendo. La mayoría de hombres CIS hoy en día no se preocupan por parecerse a las mujeres si muestran un poquito más que antes sus sentimientos y no les importa ir vestidos de otro que color que no sea azul, pero sí que les molesta no estar a altura física de lo que se considera un «hombre de verdad.»

«El confrontar el cuerpo o hablar de emociones, entre otras cosas, son situaciones limitantes para los hombres por la cultura machista que se gesta alrededor de estas ideas» afirma Leo Corro, influencer, modelo big & tall y uno de los altavoces más potentes del body positive masculino. Como todos los hombres CIS, Leo nació en una sociedad que le incitaba a lidiar con unos ideales de belleza imposibles de conseguir de manera natural y, tras mucho trabajo, esfuerzo y el desgaste mental que la situación conlleva, decidió que si quería ser feliz tenía que desprenderse de esa masculinidad que le estaba obligando a alcanzar un físico que él no tenía

«Aprender a quererse es un proceso personal, no pasa mágicamente leyendo un post en instagram o siguiendo influencers que te dicen que debes sonreír todo el tiempo. Aprender a quererse va más allá de una foto en redes sociales, es tomar realmente la decisión de querer conocernos, aceptarnos con nuestros defectos y virtudes, para así poder empezar a reconciliarnos con nosotros mismos. Hay personas que llevan este proceso solos, hay otros que buscan ayuda, acuden a terapia, tienen un hobbie, etc. Pero lo importante está en querer realmente empezar a observarse de manera diferente, aceptando lo que no podemos controlar

Leo Corro. Fuente: Instagram

El «quiérete tal y como eres» es un concepto moderno que lidera muchos debates y reportajes como este. Muchas mujeres, hartas de las presiones sociales a las que han estado y están sometidas, rehúyen de las influencers convencionales y denuncian que lo que ven en redes no es cierto. Buscan líderes de opinión que tengan una parte humana en sus perfiles y el «body positive» femenino es una campaña tan necesaria como moderna. No pasa lo mismo con los hombres CIS. Encontrar un líder de opinión que hable sin tapujos de que su cuerpo no es normativo y no pasa nada es muy difícil. La lucha body positive se considera una lucha de mujeres en la que los hombres, si decidieran unirse, dejarían atrás su fortaleza y entereza y se cuestionaría todo de ellos empezando por su orientación sexual.

«Ser “poco hombre” no existe, no eres más ni menos hombre por llorar, por expresar tus emociones o vestir ciertos colores. Sé lo doloroso que es no poder alcanzar esos cánones, lo irritante que tiende a ser el hecho de ser cuestionado por elegir una carrera que “no es de hombres”, consumir productos que “no son de hombres”, usar colores que no deberías usar porque “eres hombre”.

Leo Corro

Aunque este movimiento se está desperezando y, efectivamente, no hay muchas voces masculinas que lo reivindiquen, sí hay personas de referencia que, como Leo, deciden deconstruir esa masculinidad que les ahoga y dicen alto y claro que todos los cuerpos y actitudes son válidas, independientemente de lo que se considere como hombre. Es el caso de Liam Moscrop un joven británico que con sus conocimientos sobre producción de vídeos lanzó en YouTube la campaña: #WeAretheMen (nosotros somos los hombres) donde muestra la realidad de esta presión estética en los adolescentes.

«We are nervous, sacared, alone, but together we are resilient, brave and proud (…) we are real, we are the men.» (Estamos nerviosos, asustados y solos, pero juntos somos relisientes, valientes y estamos orgullosos. Somos reales, somos hombres). Así acaba este pequeño clip con el que el británico invita a todos los hombres a luchar contra esos estereotipos físicos y de conducta con los que deben lidiar. No es el único, pues Justin Baldoni, actor estadounidense ha tenido mucho éxito con su Ted Talk y el libro posterior llamado «man enough» (lo suficientemente hombre) en el que también intentar romper con estas condiciones masculinas.

«Algo que realmente me funciono fue aceptar que cada cuerpo es distinto, es un hecho, ninguna persona es igual aunque podamos ser similares. El poder reconocer mi cuerpo como algo único que puede cambiar desde el respeto para en algún momento llegar a amarlo, fue clave para entender y comprender también a los demás a mi alrededor.» Afirma Leo Corro a la vez que admite no haber superado al completo toda esta presión pues defiende que las cadenas no se rompen nunca del todo y que el aceptar tu cuerpo es un trabajo diario.

Entender de qué se trata el body positive masculino es sencillo, aplicarlo en el día a día es más complicado. Las raíces sociales son profundas y los roles que corresponden a hombres y mujeres también. Leo Corro lo tiene claro, si tuviera enfrente a una persona que considera este movimiento innecesario «lo invitaría a intentar cambiar su panorama, no para que se pinte las uñas o se ponga un vestido como yo, eso es una decisión propia, pero sí para generar una salud mental más íntegra, para que pueda conocer, reconocer y expresar sus emociones, para que no crea en todos esos pensamientos irreales que se nos han implantado por ser “hombres” y como se supone que debemos ser. También haría hincapié en cuestionar nuestra masculinidad e irla transformando en una más saludable para una mejor calidad de vida.»