Esconder una compresa o pedirle a una mujer una entre susurros, esconder el hilo del tampón rápidamente en cuanto asoma por la braga del bikini, evitar un plan social esa semana del mes o preguntarle a tu amiga “tía, ¿voy manchada?” en un momento en el que os quedáis a solas. La menstruación ha sido considerada (y es) desde tiempos inmemoriales la “enemiga” de la mujer. Es esa semana del mes cuando te suele salir más acné, hinchazón o dolor muscular, entre muchos otros síntomas. Es esa semana que nunca quieres que llegue cuando tienes un plan importante porque parece imposible compatibilizar la menstruación con un evento social. Pero, ¿tan extraño es quererse en la semana en la que más irascible, hinchada, dolorida y cansada estás? ¿y tan raro es recibir con alegría a la, hasta ahora, odiada menstruación?

La mayoría de los anuncios no representan lo que una mujer vive durante la menstruación. Ni siquiera se enseña sangre menstrual

María LLagunes, marketing manager de CYCLO

No se nos habla de la menstruación a penas en el colegio, tampoco se profundiza mucho en el ciclo más allá de alguna lección en biología. No se tiene en cuenta este tema en las charlas de educación sexual… todo esto hace que sea algo que tratemos de ocultar y que tampoco entendamos muy bien” dice María LLagunes, marketing manager de la empresa “CYCLO.

María afirma, también, que una buena manera de conocer y querer nuestra menstruación es empezar apuntar en un diario todas las impresiones del ciclo. Cuándo esta viene o se va, cómo te sientes cada día… y recopilar, así, un registro que te permita en el futuro prever cuando vas a ser más o menos productiva o que síntomas repetidos aparecen. “Todo eso te va a ayudar a entender qué te está pasando y poder adaptar esos días a esas circunstancias.”

La publicidad de productos menstruales como compresas o tampones es famosa por mostrar a mujeres felices, flexibles o muy sensuales pero, fuera de instaurar estereotipos que nada tienen que ver con un ciclo menstrual, no ayudan a que esta situación de desconocimiento, enemistad con la regla y tabús hacia ella acabe. “La mayoría de los anuncios no representan lo que una mujer vive durante la menstruación. Ni siquiera se enseña sangre menstrual real cuando estamos hartas de ver sangre en la televisión en escenas violentas.” Afirma con contundencia María.

No solo eso, sino que son productos que, aparte de contaminar muchísimo por los materiales con los que están fabricados, están llenos de químicos que en contacto con determinados labios vaginales pueden provocar reacciones alérgicas e irritaciones además de desprender un olor desagradable que se suele asociar a la propia menstruación en vez de al producto.

La copa menstrual ha sido el primer elemento en ayudar un poco a romper los mitos que la propia mujer ha tenido tanto tiempo sobre su propio ciclo. “Te permite ver tu sangre, te das cuenta que no huele mal, Te permite conocer tu cuerpo, porque la tienes que introducir, etc.“, insiste María.

Nosotras debemos tomar las riendas de nuestra menstruación pero los hombres también deben saber qué es para poder acompañarnos y apoyarnos si en algún momento lo necesitamos. También para que ellos no perpetúen ese tabú que existe en torno a la menstruación.

María LLagunes, marketing manager de “CYCLO”

Las trabajadoras del Ayuntamiento de Girona tendrán un permiso menstrual de ocho horas al mes” titulaba el pasado 4 de mayo El País digital. En la noticia se cuenta como, por dolores menstruales y molestias derivadas del ciclo, las trabajadoras podrán ausentarse de su puesto de trabajo y recuperar las horas tiempo después. Colectivos como “I love Cyclo” han aplaudido esta medida que, sin duda, otorga a las mujeres el reconocimiento de algo tan básico y ancestral como que el periodo muchas veces duele, es incómodo y te incapacita a continuar con las actividades diarias.

“El sistema laboral en el que trabajamos las mujeres (y en el que nos hemos incorporado mucho más tarde que los hombres) es uno que todavía está pensado para los hombres y no es un sistema cíclico como somos las mujeres” afirma María. La entrevistada insiste también en que adaptar este sistema de trabajo a las mujeres supondría tener trabajadoras mucho más productivas, pues acudirían a su puesto con la energía suficiente como para poder desatar todo su potencial. No solo eso, pues muchas verían la posibilidad de cogerse días libres sin el miedo a perder su puesto de trabajo o sin utilizar los días correspondientes a vacaciones como es el caso en la actualidad.

La conocida como “tasa rosa” es otro de los puntos que sigue generando tabús hacia la menstruación pues NO se consideran productos de primera necesidad ni compresas, ni tampones, ni copas menstruales ni nada relacionado con el periodo femenino. El hecho de que tengan unos impuestos más elevados desnaturaliza algo que las mujeres no pueden controlar y que es intrínseco del cuerpo humano femenino. “Una mujer no compra una compresa o un tampón porque quiera, sino porque lo necesita“, declara María de manera rotunda.

“Es curioso que estos productos tengan el mismo IVA que el caviar”, insiste la entrevistada entre risas. Con estas declaraciones María habla de unas charlas sobre menstruación que tendrán lugar este mes de mayo, mes de la higiene menstrual. “El IVA menstrual y la pobreza menstrual” es el tema del encuentro online y gratuito que se realizarán para intentar hacer el ruido necesario como para que el gobierno actual tome medidas adecuadas a la situación menstrual de las mujeres.”

Tomar consciencia sobre la naturalidad de la menstruación y entender que es otro aspecto más en el que las mujeres necesitan conocerse es el primer paso para dejar atrás esa enemistad con el periodo y empezar a querer otro aspecto femenino que ha sido cruzado socialmente. Intentar tomarse con filosofía los síntomas menstruales y aprender qué pasa en el cuerpo cada ciclo menstrual puede ayudar a empezar a recibir con alegría esa semana del mes.