La cirugía estética abre todo un mundo de posibilidades para aquellas personas interesadas en cambiar ciertas partes de su cuerpo. A priori, todo son ventajas: gustarse más a nivel físico, estar más a gusto y conformes con nuestro aspecto, cambiar esas cosas que por genética “nos han tocado”… Sin embargo, ¿realmente es todo tan fácil y positivo?

“Hay personas que una vez se operan, se dan cuenta que su malestar no era la causa de las ojeras, la celulitis o las arrugas, sino una carencia más profunda”, explica Noelia Herrera, psicóloga. “Por esto, considero que es muy aconsejable una valoración psicológica previa a la cirugía, con el fin de estudiar las expectativas y motivaciones de la persona, así como los beneficios y riesgos de esta antes de llevarla a cabo, con el principal objetivo de evitar un posible malestar emocional y complicaciones posteriores”.


Pregunta: ¿Cuáles son los posibles efectos psicológicos de someterse a una cirugía estética?

Respuesta: Tras someterse a una cirugía estética con altas expectativas a nivel emocional, cabe la posibilidad de que se den o agraven síntomas previos depresivos, ansiosos o situaciones de ira, autoaislamiento, así como dificultades de aceptación. También el trastorno dismórfico corporal (TDC), caracterizado por una excesiva preocupación por su imagen, obsesionándose con esta, o con un defecto percibido en su aspecto, causando altos niveles de ansiedad. Este trastorno afecta casi por igual a hombres y mujeres, la literatura afirma que entre el 6 y el 15% de los pacientes que se someten a una cirugía estética se ven afectados por el TDC.

P: ¿Hay personas “no aptas” para la cirugía?

R: Desde el punto de vista psicológico, estaría contraindicada cuando la operación es motivada por un diagnóstico psicopatológico en casos que haya alteración del juicio e incapacidad para tomar decisiones, por ejemplo, en algunas personas con ansiedad, depresión, trastorno bipolar, manía, trastorno delirante, esquizofrenia, trastornos de la personalidad, etc; también si la persona presenta un trastorno de la percepción corporal (TDC, anorexia o bulimia nerviosa, etc.). Por último, tampoco estaría indicada en casos que la persona tenga unas expectativas poco realistas del proceso y de los resultados, o bien tome decisiones basadas en opiniones externas, presente tendencia a tomar decisiones de manera impulsiva y poco razonada, así como en personas con un autoconcepto y autoestima pobre, centrado únicamente en su físico.

“La literatura afirma que entre el 6 y el 15% de los pacientes que se someten a una cirugía estética se ven afectados por el Trastorno Dismórfico Corporal”

NOELIA HERRERA

Por otra parte, algo que es necesario destacar es la disminución de la edad de los consumidores de este tipo de medicina estética. Según un estudio de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), se sabe que los y las jóvenes cada vez se inician antes en este mundo. Hace unos años, la edad media de inicio era de 35 años, actualmente, esta edad ronda los 20-25 años, por lo que se ha notado un gran aumento en población de entre 18 y 26 años.

R: En la actualidad, estamos en la era de las redes sociales y de la inmediatez. Las redes sociales que consumimos los y las jóvenes están abarrotadas de publicidad, de influencers que muestran sus experiencias en operaciones estéticas, así como de filtros que nos ponen labios, nos quitan granos, nos alisan la piel y modifican la cara. El aspecto físico cobra mucha importancia, las comparaciones, el juzgarnos y no vernos válidos y válidas en ocasiones se vuelve inevitable y los cánones de belleza se imponen como ideales a los que es necesario llegar. Las operaciones estéticas son el método más rápido para intentar alcanzar estos cánones, esta “perfección” que vemos a través de las pantallas, por esto cada vez más gente joven recurre a ellos.

Noticia publicada por El Confidencial

“Las operaciones estéticas son el método más rápido para intentar alcanzar estos cánones de belleza, esta “perfección” que vemos a través de las pantallas”

NOELIA HERRERA

P: ¿Existe la posibilidad de desarrollar adicción a los tratamientos estéticos?

R: De alguna manera, todas las conductas que nos producen un refuerzo positivo inmediato pueden convertirse en una adicción, en el caso de la cirugía estética existen las variables del coste económico, accesibilidad y nivel de expectativas, entre otras. Por esto, cabe la posibilidad de que estas operaciones se conviertan en una necesidad para la persona. En ocasiones, la persona se somete una y otra vez a retoques, buscando así el cuerpo perfecto que nunca llega. El no ver cumplidas las expectativas genera frustración, si la persona quería resolver una obsesión, existe la posibilidad de que se agudicen los síntomas previos, experimentando altos niveles de ansiedad. Tras este proceso de cambios en busca de la ansiada “perfección”, en algunos casos, la persona rechaza su nueva imagen, se han visto casos de psicosis.

P: A pesar de todo lo que se comenta, la cirugía estética parece algo idílico: te operas y tu complejo desaparece. ¿Es así realmente o el complejo puede continuar después de haberte operado?

R: La cirugía estética puede estar indicada para situaciones en que una lesión o deformación genere un deterioro en la calidad de vida del paciente, o bien, cuando este quiera modificarlo porque estaría más a gusto con cierta parte de su cuerpo de determinada manera, eso sí, no es una solución efectiva para todo el mundo que recurre a ella para poner fin a ciertos complejos.

En ocasiones, los complejos se tornan en pensamientos distorsionados acerca del propio cuerpo, o una parte de este, la persona “amplifica” ese complejo ocasionando un malestar desproporcionado. En estos casos, las operaciones no cumplirán nuestras expectativas a largo plazo, ya que las operaciones estéticas no tienen como función sanar el malestar interno de la persona, este no deriva del aspecto físico que se quiere modificar, deriva de cuestiones internas más complejas.

Por tanto, el último consejo de Noelia como profesional sanitaria para todas aquellas personas que se planteen operarse es:

“La autoestima y seguridad en uno mismo no dependen del físico. Para conseguir el objetivo de aumentar la seguridad de uno mismo, lo ideal es acudir a terapia psicológica y no someternos a una operación estética, la cual posiblemente no logre alcanzar nuestras expectativas; las inseguridades no las sana un bisturí. Lo más adecuado para someterse a este tipo de intervenciones, es tener cierto equilibrio emocional y una autoestima estable.  Querer ser mejores y sentirnos bien es saludable, el problema viene cuando nuestro objetivo es sentirnos de manera diferente modificando nuestro cuerpo (factores externos) y no nuestro autoconcepto y autoestima (factores internos)”.