Si haces una búsqueda rápida en Google sobre la psoriasis, te das cuenta de que las dudas más consultadas sobre esta enfermedad es “si es contagiosa o no”. ¿Se pega? ¿Es hereditaria? Este desconocimiento por parte de la sociedad provoca que las personas que la padecen tengan que enfrentarse, no solo a cambios en su piel, sino a miradas y comentarios despectivos.

A Diana le diagnosticaron psoriasis en placas con 15 años, algo que dio un giro de 180º a su vida, ya que repercutió en muchísimos aspectos de su día a día. “Tener psoriasis requiere cuidarse muchísimo con la alimentación, el deporte, hidratarse constantemente la piel… pero la parte de cuidarse y de privarse de algunas cosas puede llegar a ser la más fácil. Lo realmente difícil es aprender a quererse como uno es, aguantar las miradas y los comentarios de la gente“, expresa.

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria de la piel que se caracteriza por la aparición de lesiones rojizas escamosas preferentemente en codos, rodillas y cuero cabelludo, y que tiene la posibilidad de afectar a uñas y articulaciones. Un diagnóstico duro, que además de llegar en un momento tan complicado como es la adolescencia, vino acompañado de mucho desconocimiento y falta de información. “Hice lo típico de meterse en internet, ver fotos de psoriasis, buscar información online… y me sentí muy mal y pensé ‘por qué a mí'”, nos cuenta Diana. Por qué a mí. Una pregunta que, afortunadamente, con el paso del tiempo ha dejado de tener sentido para ella.

Diana vivió durante años sintiéndose agredida, en parte, por las miradas y comentarios de la sociedad. Dejando de salir a la calle por vergüenza o miedo. Renunciando a cosas que quería hacer. Incluso la decisión de ponerse un pantalón corto en verano era difícil. “La psoriasis que yo tenía era por todo el cuerpo, incluyendo la cara, el cuero cabelludo y las manos. Duele, pica, escuece… se pasa mal y piensas que “fea estoy”. Hasta que un día me dije a mi misma que hasta ahí habíamos llegado“, expresa. Y así entendió que la psoriasis iba a convivir con ella de por vida y que “no podíamos ser enemigas, sino mejores amigas”. “Empecé a quererme con mis manchitas, a entender mi mente, mis emociones y a aprender a cómo manejar las miradas y comentarios”.

La psoriasis iba a convivir conmigo de por vida, no podíamos ser enemigas, sino mejor amigas. Empecé a quererme con mis manchitas y aprendí a manejar las miradas y comentarios

DIANA, @YOYMIPSORIASIS

Aunque complicado, el proceso de aceptar su psoriasis fue liberador. Y también lo ha sido para otras. Con su blog y su cuenta de Instagram, Diana visibiliza esta enfermedad y ayuda a las personas que, como ella, empiezan perdidas en el mundo de la psoriasis. “Fue mi familia la que me decía que lo hiciese para ayudar a los demás. En su día cuando yo buscaba información en internet acerca de productos naturales para tratar la psoriasis no venía casi nada, os lo prometo, la información era mínima“.

Gracias a darle más voz a la psoriasis, la sociedad podrá entender cosas tan simples como que esta NO se contagia, y los que la padecen podrán dejar de sentirse rechazados y excluidos. “Ahora cuando miran no me lo tomo a mal, creo que en cierta parte que casi todos alguna vez en nuestra vida hemos mirado algo de mala manera que quizá no deberíamos de haber hecho… Si por ejemplo estoy hablando con una persona que acabo de conocer y siento que desvía sus ojos a mi psoriasis, yo les explico y trato el tema de una manera muy natural. Para mí es una manera de dar la psoriasis a conocer y para ellos de aprender y que dejen de mirar mis placas y quizá las de otras personas.”

En su blog, Diana cuenta que la psoriasis no tiene cura, pero se puede tratar para conseguir que remita lo mayor posible. En su caso, lo que mejor le funciona son los tratamientos naturales. “Mi método fue ir apuntando todo lo que consumía y ver de qué manera respondía mi cuerpo ante esos alimentos. Desde entonces yo cuido muchísimo mi alimentación. No tomo nada de lácteos, carnes rojas, picantes ni productos que he comprobado que me producen una crisis. Tomo mucho omega 3, verduras (las de hoja más verde), frutas (frutos rojos los que más) y frutos secos (como las nueces).”

Además, también utiliza jabones como de azufre, de caléndula y una infinidad de aceites esenciales como el de argán, el de árbol de té, cremas hidratantes y baños de agua con sales de mar. Sin embargo, el consejo clave de Diana es la paciencia: “La psoriasis no es algo que desaparece de la noche a la mañana ni tampoco se aprende a controlar tan fácilmente. La psoriasis no es más fuerte que nuestra mente, sino al revés, y que sí es posible convivir con ella“.