Por Cristina Sanchis

¿Cómo saber gestionar nuestras emociones? A eso que sentimos, ¿sabemos ponerle nombre en todo momento? ¿Nos expresamos correctamente con los demás? ¿Cómo de satisfactorias son nuestras relaciones interpersonales? ¿Afecta este desconocimiento a cómo nos relacionamos con los demás?

Dudas como estas son las que nos han llevado a contactar con Nereida Ferrer, psicóloga especializada en terapia sexual y de pareja. Con ella nos tomamos hoy un café para hablar sobre la responsabilidad afectiva, dos palabras que, aunque aparentemente simples, contienen mucho significado desconocido detrás.

Pregunta: Nereida, ¿Podrías explicar a nuestrxs lectores qué es la “responsabilidad afectiva”?

Respuesta: La responsabilidad afectiva es hacerte cargo y ser responsable de los vínculos que generas con otras personas aún sin tener una etiqueta clara de relación de pareja, por ejemplo. Teniendo en cuenta que cada acto que realizas tiene consecuencias en la otra persona, ya que hay un vínculo que se ha generado, sea recíproco o no. Y esta responsabilidad afectiva tiene una fuerte base en la empatía, teniendo siempre en cuenta a la otra persona. 

Lo que no sería responsabilidad afectiva sería el conocido “ghosting” o el dejar fluir y a ver qué pasa sin tener en cuenta a la otra persona.

P: Actualmente está muy de moda eso de no poner etiquetas o nombre a las relaciones. Dejarse fluir y “ver qué pasa”. ¿Qué problemas puede conllevar esto? ¿Hasta qué punto es positivo no poner etiquetas a las cosas?

R: A día de hoy parece ser que el compromiso asusta entre la gente joven, por eso muchas veces tienden a evitar etiquetas con el lema, cómo bien has comentado, “dejamos fluir y a ver qué pasa”. Hasta ahí todo correcto y legítimo, pero, ¿Qué ocurre con la parte emocional? Al no poner etiquetas (tampoco son necesarias para esto), la gente se olvida de que estableces un vínculo emocional y afectivo con la otra persona. Aunque el vínculo solamente sea sexo ocasional. Pero aún así, este vínculo existe. 

Y los problemas que puede conllevar el “no poner etiquetas”, aunque más que no poner etiquetas es el no tener integrada una responsabilidad afectiva, pueden ser varias pero entre ellas; olvidarnos de que la otra persona también siente y no podemos usarla cómo objeto porqué queremos fluir y actuamos de forma egoísta porque «no somos pareja”.

P: ¿Por qué ahora hay en la sociedad un mayor miedo al compromiso? ¿Tenemos miedo a “enamorarnos”?

R: No sabría si decirte miedo al compromiso como tal pero si veo que hay una escasa o nula gestión emocional y por ende, poca responsabilidad afectiva. Y esto conlleva a que las relaciones sean cada vez más efímeras y superficiales. El tema de las redes sociales no está ayudando tampoco a ello, pero esto es un tema a parte… pero importante de tener en cuenta. ¡Muy importante!

Veo a día de hoy mucha gente joven, y no tan joven, con muchas dificultades a la hora de relacionarse afectivamente, estableciendo vínculos de dependencia bastante importantes. Y por otra parte, también veo muchos casos de gente que “practica” el amor líquido por miedo al compromiso. Sinceramente, me encuentro bastantes pacientes con una o otra forma de relacionarse y ninguna de las dos es sana.

El por qué ocurre, creo que no sabría decir una respuesta concreta, pero como he mencionado anteriormente, a día de hoy hay muy poca inteligencia emocional y mucho acceso a contenido en internet que lejos de enseñarlos, nos perjudica: Instagram, Facebook, programas de TV dónde los compromisos son nulos o se rompen delante de media España, etc. Lo que se está transmitiendo por todos estos canales que tiene acceso todo el mundo, dista mucho de la empatía, la sinceridad, la responsabilidad afectiva y mucho menos del sentido común.

P: ¿Puedes contarnos qué significa eso de “amor líquido”?

R: Bueno, el amor líquido es un concepto creado por Zygmunt Bauman (sociólogo y filósofo) que considera que los vínculos humanos cada vez son más frágiles, siendo así las relaciones interpersonales poco sólidas y por ende, más fugaces y etéreas. Por lo que tienen menor índice de compromiso. Considera que hay una base de inseguridades personales y miedo a establecer relaciones duraderas, es decir, miedo al compromiso. Por lo que hay una tendencia a establecer relaciones superficiales.

P: ¿Cuáles son las bases entonces para cualquier relación sana? ¿Se aplica esto también a cualquier tipo de relación?

R: ¡Buena pregunta! La bases para cualquier relación sana, desde mi perspectiva serian:

  1. Comunicación asertiva
  2. Confianza
  3. Sinceridad
  4. Empatía (responsabilidad afectiva)

Y los otros valores lo pone cada pareja en su relación. Pero para mi, estos son fundamentales y evidentemente, se extrapolan a cualquier tipo de relación, bien sentimental, familiar, de amistad, de trabajo, etc. Si esto falla, la relación pasa a tener comportamientos tóxicos que nos pueden ser hirientes. 

Por ejemplo: si a un amigo en lugar de comentarle cualquier tema de forma asertiva, se lo decimos en un tono pasivo-agresivo, ¿cómo crees que responderá la otra persona? ¿estaremos estableciendo una relación sana o estaremos teniendo un comportamiento tóxico que puede desencadenar más comportamientos tóxicos y por ende, una disputa? Lo mismo con un familiar o con tu pareja.

P: Estos problemas comentados anteriormente, ¿también están relacionados con el miedo a expresarse? ¿Nos asusta tener conversaciones incómodas? ¿Cómo podemos cambiar esto?

R: Efectivamente. Me encuentro mucho en consulta una escasísima inteligencia emocional. La gente no sabe que siente. ¡La gente no conoce sus emociones! Cuando les pregunto como están, me responden: mal. Y yo les pregunto: ¿qué significa mal? ¿qué emociones te generan el sentirte mal? Y no saben que contestar porqué no saben expresarse. Y es un trabajo que si o si, hago a cada paciente. Es importantísimo.

Siempre les remarco mucho en terapia; ¿si no sabes qué sientes, como pretendes transmitirlo a la otra persona y que ésta te pueda entender? Cómo os podéis hacer una idea, esto genera mucha controversia entre parejas y entre cualquier relación interpersonal. La gente tiene vergüenza a expresar lo que lleva dentro. Y hay que remarcar que siempre mejor fuera que dentro, siempre y cuando lo transmitamos de forma asertiva. No hay que herir a las personas.

¿Cómo lo podemos cambiar? ¡Buena pregunta! Trabajando a nivel emocional; conocer las emociones y conocer qué te puede provocar cada emoción. No es lo mismo estar mal porqué he tenido un día de mierd* que estar frustrado porqué la reunión de la mañana no te ha ido cómo esperabas y que media mañana has sentido ira porqué te has encontrado con un atasco y has llegado tarde. Ahora que las has identificado, hay que trabajar en cómo gestionar estar emociones. Complicado, sinceramente. Por eso es un proceso que sí o sí, considero que hay que trabajar en terapia.

P:¿Encuentras que este tipo de problemas tiene mayor presencia en los jóvenes, o también ocurre con los adultos?

R: La verdad es que esta problemática la encuentro más a menudo en personas jóvenes que en adultos, ¡aunque los adultos no se salvan tampoco!

Cómo bien he comentado, las redes sociales no ayudan y el poder hablar detrás de una pantalla (whatsapp, Instagram, etc.) hacen que no afrontemos los conflictos emocionales de una forma asertiva y que por ello, nos cueste mucho más poderlos expresar en persona.

P: Otra cosa a destacar que encontramos es la dificultad de superar una ruptura y, dicho de forma informal, “volver a caer con un ex”. Es algo que ocurre a menudo cuando, en la mayoría de casos, es algo perjudicial. ¿Cómo podemos “desengancharnos” de una relación que ya ha terminado?

R: Uff.. pregunta complicada. Esto es un tema muy recurrente en terapia. A día de hoy se están estableciendo muchos vínculos de dependencia emocional y eso dificulta el poder superar una ruptura. Que este proceso de duelo, de normal, ya es costoso por la carga emocional y afectiva que acarrea. Pero si le unimos la dependencia que hemos establecido, se dificulta mucho más.

Es por eso que ya no solamente es poder superarlo, si no que podamos “recaer” en una relación que sabemos que no nos conviene por miedo a gestionar el dolor que no está generando el proceso de duelo de la ruptura.

¿Cómo desengancharnos? Complicada pregunta ya que cada caso es un mundo… y cada vínculo es diferente. En caso de estar “enganchado” a una persona, recomiendo encarecidamente acudir a un profesional de la psicología que te ayudará a gestionarlo de la mejor forma, ya que no solamente hay que valorar este aspecto, puede que haya que valorar y trabajar la autoestima, la valía personal, la independencia, etc. Que están estrechamente relacionadas. 

Y en caso de estar pasando por una ruptura, es importante conocer tus emociones, aceptarlas pero no recrearte en ellas. ¿Qué significa? Es normal que te sientas triste, y tienes que darte permiso a estarlo, no debes evitar las emociones. Pero lo que no debes hacer es comer helado de chocolate, escuchar vuestras canciones tristes y mirar vuestros álbumes de fotos entre lágrimas… date permiso a sentir pero sigue funcionando. 

¿Estoy triste porqué le echo de menos? Si. Y es normal, después de las experiencias vividas, hay unos recuerdos existentes que remueven tus emociones. Acepto que lo estoy sintiendo. ¿Y ahora qué? Empiezo a funcionar. Voy haciendo “mis cosas” sin dejar que estas emociones me abrumen y paralicen.

Es muy fácil decirlo, soy consciente, pero este ejemplo va bien si no hay un vínculo de dependencia o éste no es grave. Aún así, sea el caso que sea, recomiendo ayuda terapéutica, que siempre nos ayudará a hacer una mejor gestión.

P: ¿Cómo podemos tener, entonces, una mayor inteligencia emocional?

R: En alguna pregunta os he ido dando pistas jeje. Trabajar la inteligencia emocional no es fácil, pero primero que nada, cómo he ido comentando anteriormente, es identificar tus emociones. Luego ya pasaremos a identificar a la de las otras personas. Y a posteriori, aprender a expresarlas de una forma asertiva. Trabajar esto de una forma plena y consciente, es mejor acudir a un profesional.