Por Blanca Escribano

No se visibilizan. Ese es el problema. Hoy nos tomamos un café con Mar (@pelillosalamar_), fotógrafa que dedica su cuenta en Instagram a visibilizar la diversidad de cuerpos, para seguir tratando un tema estrella: nuestras tetas. Clica para leer la primera parte, «Las tetas perfectas no existen; las mías si», si aún no lo has hecho.

Pregunta: El hecho de tener los pechos grandes parece que trae muchos inconvenientes, ¿piensas que la sociedad está preparada para admitir que la gravedad existe y las tetas grandes no son esbeltas como las de revistas?


Respuesta: La sociedad no está preparada para ver tetas grandes y caídas, porque no se visibilizan. Los únicos pechos grandes que se ven son aquellos hiper sexualizados y operados en el porno o en el cine. Hay que dar mucha más visibilidad, los pechos se caen, la gravedad existe. Estamos cansadas de ver esos retos, “si se te aguanta un lápiz debajo del pecho es que lo tienes
caído” y tienes que avergonzarte de ello
… yo puedo sujetar hasta una escoba con mis pechos si quiero hahaha.

Los únicos pechos grandes que se ven son aquellos que salen en el porno o en el cine. Los pechos se caen, la gravedad existe

P: Cada teta es un mundo y no hay dos iguales, incluso las nuestras son cada una de una manera, ¿cuánto tiempo te costó quitarte de la cabeza la imagen de que los pechos perfectos no existen?

R: Me costó muchísimos años, hasta los 18 más o menos, que fue cuando descubrí el mundo del feminismo y del body positive. Cada cuerpo es un mundo, cada teta también. Hay tetas grandes. tetas pequeñas, tetas tubulares, tetas caídas, tetas con estrías, tetas de diferentes tamaños, unitetas, tetas operadas…

P: Por no hablar del tema pezones y la lista interminable de complejos que hay alrededor de ellos.

R: Uf, esto es un mundo aparte, yo tengo el pezón grande y es normal, hay pezones pequeños y es normal, hay pezones invertidos y es normal, hay pezones tubulares y es normal, hay pezones oscuros y claritos y es normal, hay pezones con pelos y es normal… Hay muchos tipos de pezones, amiga no estás sola en esta lucha.

Me costó muchísimos años aceptar que los pechos perfectos no existen. Hasta que descubrí el mundo del feminismo y del bodypositive.

Para Mar, este proceso de aceptar y amar sus propios pechos fue revelador, sobre todo por salud. El uso del sujetador era (y lo es todavía, para muchas mujeres) una pesadilla. Encontrar uno de su talla, que fuese bonito y no costase mucho dinero, una odisea.

R: Iba donde se compraban los sujetadores las chicas de mi clase, no había mi talla, pero yo por mis santos ovarios que me compraba esos. Evidentemente a los minutos de llevarlos se me salían las tetas por los lados y me los ataba tan fuerte que fuese físicamente imposible que las tetas se moviesen, rompiéndome la espalda y los hombros, irritándome de forma bestial la piel.

R: A parte, como los sujetadores me iban casi todos pequeños me dolían los pechos horrores, me atrofiaban el músculo ya que nunca los dejaba al aire. Dormía con sujetador porque no aguantaba el dolor infernal. A los 20 años tiré todos los sujetadores que tenía en el cajón, y empecé a usar tops de deporte, o tops de tela. Sin aro, sin push up, sin nada que tapara y disimulara la forma de mi pecho. ¡Hasta el día de hoy sigo usando tops y cuando voy por casa las llevo libres! Poco a poco han ido cogiendo forma y fuerza, ya no me duelen y las quiero cada día más.

Sin embargo, cree que el mayor impedimento para dejar de usarlos es la sociedad. «Nos sentimos incómodas si se nos marcan los pezones, al menos en mi caso tengo que soportar muchas miradas y comentarios asquerosos y repulsivos. El proceso ha sido muy difícil, y a día de hoy aún sigo escondiendo mis pezones para evitar situaciones incómodas en la calle«.

Unas situaciones que dejarían de existir si, tal y como explica Mar, se enseñase a los adolescentes lo precioso y natural que es nuestro cuerpo. «¿Cómo puede ser que los censuremos y tapemos como si no existieran, si es lo primero que vemos al nacer? ¿No sería más fácil enseñar que los pechos no son más que una parte del cuerpo que tenemos, que es natural y que no hay nada de lo que avergonzarse?».