Por Alba Martínez

Dar por hecho que las relaciones sexuales tienen que doler, que hay problemas durante el acto y que tod@s l@s integrantes tienen un rol establecido, es un error.

Imagina que, sin padecer anomalías en los órganos genitales, tus músculos del suelo pélvico comienzan a contraerse de manera involuntaria. Y que, eso provoque que las relaciones sexuales con penetración se vuelvan dolorosas o imposibles.

Este hecho recibe el nombre de Vaginismo y, aunque resulte conocido al nombrarlo, seguro que gran parte de la sociedad no es consciente de sus causas, ni de la cantidad de mujeres que lo padecen.

Para tratarlo hemos contado con dos profesionales, la ginecóloga Fátima @ginecologafatimamh y la psicóloga y sexóloga Ana Cruz @anacruzpsicologia, que van a resolver todas las cuestiones e inquietudes que provocan un tema tan tabú como este. ¡No te quedes con las ganas de saberlo y continúa leyendo!

Como explica Fátima, las causas del Vaginismo pueden ser múltiples:

  • Pacientes que han tenido en el pasado una relación sexual dolorosa o traumática, provocando contracción involuntaria de la musculatura en forma de defensa por temor a volver a tener dolor.
  • También podemos ver esta hipertonía muscular en pacientes que han sufrido durante mucho tiempo un dolor neuropático a consecuencia de:
  1. Sequedad vaginal persistente por uso prolongado de anticonceptivos o pacientes peri-menopáusicas que tienen una mucosa vaginal más debilitada y reciben aferencia de dolor, respondiendo con hipertonía muscular.
  2. Infecciones recurrentes (infecciones de orina y cándidas) que han lesionado la mucosa vaginal y al provocar una aferencia de dolor, responden con la contracción de la musculatura.
  3. Cirugias abdominales, problemas intestinales, endometriosis u otras patologías pélvicas que provoquen dolor y que responden también con la contractura involuntaria de los músculos elevadores del ano

Pero claro, es muy difícil llegar a pensar que tenemos Vaginismo si en las escuelas nunca hemos oído hablar de placer sexual. Y mucho menos del femenino, incluyendo términos como la masturbación femenina o el clítoris. Por eso, Ana afirma que La invisibilización de la sexualidad y el placer femenino es una de las barreras más altas a las que nos enfrentamos las mujeres desde hace décadas. Si desconocemos nuestro cuerpo, si desconocemos nuestro derecho al disfrute, si desconocemos las capacidades y posibilidades de nuestra corporalidad, no podemos, en primer lugar, sentirnos dueñas del mismo”

Por ello, asegura que no se puede manifestar una sexualidad empoderada cuando se desconoce gran parte de ella y, la que se conoce, suele encontrarse en el género masculino.

Para nosotras, el desconocimiento del pasado ha supuesto las dificultades del presente. Para las ahora niñas, el desconocimiento del presente supondrá la dificultad en el futuro.

@ANACRUZPSICOLOGA

Claro está que, a pesar del siglo en el que vivimos, a las mujeres se les continúa cuestionado todo, y más, si se trata del dolor en el ámbito sexual. ¿Cuántas veces hemos escuchado el “enserio la regla te duele tanto como para no venir”? 

Las mujeres crecemos con multitud de creencias distorsionadas y limitantes enraizadas en nuestra mente, asegura Ana y añade que, una de ellas es que «más valemos cuanto más aportamos y complacemos al otro«. Esto, junto con ese desconocimiento del que hablábamos antes, se traduce en que “si yo soy una mujer con dolor en la penetración y, por un lado, creo que la penetración es prácticamente la única práctica sexual válida (lo demás son tonterías), y por otro lado, vivo con la sensación constante de que solamente seré valorada y amada si me esfuerzo en satisfacer a otras personas… ¿cómo voy a plantearme siquiera el simple (no tan simple, obviamente) hecho de quejarme, poner límites, buscar alternativas o, ni por asomo, buscar ayuda para un problema que me atañe únicamente a mí?”.

Pero claro, ¿cómo vamos a pensar que esta sensación es extraña, si está totalmente normalizado que “el sexo duele”? Nuestra ginecóloga admite que “Leyendo noticias sobre mujeres que sufren vaginismo, muchas cuentan que el diagnóstico fue difícil para ella, ya sea por la dificultad de verbalizar algo así o por la creencia de que el sexo duele y nos pasa a todas”. Y Ana suma que si no nos “sentimos merecedoras” de placer, tanto como nuestro compañero sexual, no nos “sentiremos lo suficientemente empoderadas y capaces de resolver nuestras dificultades, de sanar nuestro dolor y, por ende, de disfrutar de unas relaciones placenteras y satisfactorias”.

«No conocer tu cuerpo, tu sexualidad y tus posibilidades es no poder sentirte dueña de ti misma. Y no sentirte dueña de ti misma implica ceder tu poder a los demás, con todos los riesgos que ello conlleva«.

@anacruzpsicologa

Por su parte, nuestra ginecóloga destaca que la mayoría de pacientes que sufren de Vaginismo “necesitan un abordaje multidisciplinar con ayuda de psicólogos y sexólogos, para poder trabajar con herramientas complementarias el temor a volver a sufrir”. Es decir, debe tratarse con ejercicios físicos, pero también ayuda psicológica.

Si le preguntamos a Ana qué consejo daría como experta para que las mujeres podamos mejorar nuestra vida sexual, sin duda, asegura tomar consciencia. “Primero, toma conciencia. Toma conciencia de quién eres tú como mujer erótica. Qué te gusta, qué te mueve en tus relaciones, qué te hace sentir sensual, qué despierta tu deseo, qué te excita. Pero también qué te limita, qué te molesta, qué te genera rechazo, qué te impide disfrutar de tu cuerpo y tus relaciones con plenitud, con goce, con libertad. Abre la caja de los truenos, mira de frente a tus complejos y tus bloqueos y preséntate, seguro que lleváis juntos mucho tiempo y aún no te habías parado a conocerlos de verdad. Esta primera etapa de autoconocimiento es imprescindible, necesaria y transformadora. No podemos cambiar aquello que no conocemos.” Además, destaca el pedir ayuda, “Pide ayuda para el primer paso, para el tercero o el décimo. Pide ayuda tantas veces como necesites porque, sí, estoy segura de que sola puedes, pero juntas es mejor.”

Pero, hasta que la sociedad continúe avanzando y quitándose la venda respecto a la necesidad y visibilidad de las mujeres, Ana lanza el llamamiento de que “juntas somos más fuertes. No tenemos por qué poder con todo, no tenemos por qué saberlo todo, no tenemos por qué seguir caminando solas con nuestra mochila cargada de piedras”.

Por ello, hay que dar ese primer paso, esa primera toma de contacto sin pudor, y nuestras profesionales están abiertas a brindar esa ayuda a través de sus rrss Instagram (@anacruzpsicologia), correo electrónico (info@anacruzpsicologia.es).