Por Cristina Sanchis

Cosas de chicos y cosas de chicas. Colores para niños y colores para niñas. Juguetes para ellos y juguetes para ellas. Todo el mundo sabe cómo, según la sociedad, tendría que actuar/hacer para encajar según lo que dictan sus genitales. Aunque el movimiento trans ha tenido durante los últimos años una gran aceptación social y, cada vez más, se aboga por la libertad de elegir quién y qué queremos ser. ¿Qué pasa cuando no te sientes ni hombre ni mujer?

«En un mundo binario hablamos de características de hombre y de mujer. Pero, como el mundo NO es binario y no existe una manera de ser hombre ni una manera de ser mujer, existe un abanico de posibilidades, no me gusta hablar en binario. Me gusta más hablar de energías masculinas y femeninas porque considero que todxs necesitamos de ambas energías para poder convivir.» Declara Caro Matallana desde Colombia.

Ella/Él/Elle no se considera ni mujer ni hombre y afirma que hasta sus 26 años no empezó a investigar sobre lo que sentía para entender que se identifica como una persona no binaria. «Si esto se enseñara desde que somos pequeños, la vida de muches tendría sentido desde muy pequeños y eso sería fantástico.»

Caro con las tiras LGTB y camiseta con el calificativo «raro». FUENTE: Instagram

El ser humano es un ser social y sentir que no encajas en la sociedad a la que perteneces ha hecho a muchas personas como Caro sentirse totalmente diferentes. «Desde pequeña viví catalogada como esta niña rara, diferente, masculina, y rebelde, por esto recibí mucho bullying en el colegio.» Destaca.

La necesidad de encajar, de sentirte parte de algo y de tener un hueco en la sociedad se junta con una desinformación brutal sobre las identidades y hace que la vida de estas personas sea, desde el principio, mucho más costosa. «De adolescente pensaba que si intentaba encajar en esta idea de ser una niña muy femenina me iban a dejar de molestar. Así que cambié mi forma de vestir, de actuar, ¡hasta entré a practicar patinaje artístico! en este deporte aprendí a cómo verme femenina. Intenté tener novios, no funcionaba, no me gustaba. Al fin a los 18-19 años por YouTube, comencé a investigar cosas sobre la comunidad LGTB+ y comencé a explorar mi sexualidad, así identifiqué que yo era una mujer lesbiana.»

Caro practicando patinaje artístico. FUENTE: Instagram

Los sentimientos de Caro, para quién no los tiene, pueden llegar a ser muy difíciles de entender. Deconstruir una idea fija que la sociedad se encarga de enseñar desde que las personas empiezan a utilizar el uso de la razón hace que cuando llegues a una edad determinada veas esto como una «moda», una «tendencia» o una «confusión juvenil».

«Siento que no es necesario que lo entiendan, solo que lo respeten, solo les diría que las personas que se identifican de manera diferente no tienen nada que ver con la vida de los demás y que merecen respeto al igual que cualquier otro ser humano.» Responde Caro a la pregunta de cómo haría entender a una persona de otra época lo que le ha sentido siempre.

No hace falta ser una persona educada bajo otras reglas consideradas antiguas. Entender que la identidad está en el cerebro y no en los genitales es algo que cuesta mucho también a gente del S.XXI, gente que tiene redes sociales y va a clases de yoga. Gente que lleva a sus hijos al colegio y que cree que hablar de estos temas a las personas pequeñas es más adoctrinamiento que enseñanza.

«A estos padres les diría que la adoctrinación ya esta pasando, que a todes sin excepción nos enseñan que tenemos que ser personas cisgénero y heterosexuales, así que sea consciente de que muches no lo somos. Les diría que esto evitaría mucho el sufrimiento, bullying e inclusive podría evitar el suicidio de muchos niñes LGBT+» Insiste Caro sobre el tema.

Autobús tránsfobo de la asociación ultraconservadora «Hazte Oir». FUENTE: ElPeriódico

EE.UU Ha sido el primer país en admitir que las personas de género no binario tienen los mismos derechos que el resto y ya han emitido el primer pasaporte para que estas personas se sientan parte de la sociedad a la que pertenecen. «Definitivamente me parece un avance, creo con todo mi corazón que la historia clínica del género solo debería ser importante en los centros médicos, y para los chequeos de salud. Para nada más.» Dice Caro visiblemente contenta con la noticia.

FUENTE: EL PAÍS

«Afortunadamente, di con un grupo de amigxs que me quieren y me apoyan sin importar lo que yo decida con mi sexualidad e identidad y tengo el apoyo también de mis padres y con eso es suficiente para mí.» Cuenta Caro al preguntarle por su situación anímica en este momento. Aunque no se le olvida acabar insistiendo en la importancia de la educación en los colegios sobre este tema donde cree que está la única solución hasta alcanzar el respeto y armonía entre personas no binarias y binarias.

El mundo que la sociedad se ha inventado no existe y cuanto más tiempo se tarde en ver, más gente acabará sufriendo las consecuencias de unos moldes sinsentido. Escuchar a Caro es tan necesario como respetar a estas personas, aunque eso implique deconstruir lo que tantos años llevamos leyendo, escuchando y aceptando.