Por Alba Martínez

«Qué difícil es el camino de la autoestima. No es una cosa que consigues un día y ya se queda contigo para siempre. Para nada. Va y viene, y siempre cuesta retenerla. Hay que regarla y mimarla como a las plantas, y a mí que siempre se me mueren… qué difícil». Son las palabras que escribió Cecilia en su cuenta de Instagram, tras una semana complicada. Acompañadas de un reels que mostraba un atardecer en la playa, Cecilia definió el proceso de aprendizaje más largo de nuestra vida: aprender a querernos.

«Es algo que se aprende cada día y siempre tenemos cosas que queremos trabajar y mejorar, porque si en algo no creo es en el conformismo. Y mucha gente confunde mi filosofía de aceptarte y quererte con conformarse», explica Cecilia. Empezó en redes sociales por casualidad, al empezar a subir videos maquillándose. Aunque siempre las había consumido y había deseado ser como “una de esas chicas que hacen tutoriales en Youtube”, el miedo y el rechazo se lo impedían. Creció poco a poco, hasta poder llegar a dedicarse a sus dos pasiones: el maquillaje y las redes.

Sin embargo, si algo destaca del mundo de las redes sociales, es la comparación con otras personas. «Es inevitable compararnos todo el tiempo, especialmente con gente que hace lo mismo que nosotros y que sin embargo tiene más éxito. Pero la diferencia que te da la madurez y el conocerte bien a ti misma es observar a los demás, a aquellas personas que tienen lo que tú quieres y pensar: ¿Cómo ha llegado esta persona hasta aquí? ¿Qué debo hacer yo para conseguir lo mismo con mi trabajo? Y utilizarlo como inspiración en vez de sentirte inferior», explica Ceci.

En su caso, un punto de inflexión fue la cuarentena de 2020. Hasta ese entonces no tenía críticas ni haters y, cuenta, que vivía muy feliz, pero cuando creces, van llegando poco a poco los comentarios más horribles escudados tras el anonimato de la pantalla. «No estoy nada a favor de esa idea que dice que si te expones tienes que aguantar el odio, pero como la sociedad es así, si alguien se va a dedicar a las RRSS tiene que buscar herramientas para gestionar tanto los comentarios positivos como los negativos y trabajar en su autoestima«.

En su cuenta, Cecilia habla con naturalidad del deporte, pero lo hace desde otra perspectiva: «Yo he hecho ejercicio toda la vida como obligación para adelgazar. Para mí era una tortura, una pesadilla, jamás había disfrutado con un deporte», hasta que comenzó con su entrenador. Entonces, comprendió que llevar una vida saludable no siempre se refleja en un cuerpo delgado. El peso no es indicador de salud y hay muchos factores que influyen cómo es la composición corporal , algo que la sociedad tiene que aprender. «Y es ahora cuando más feliz me siento, ya no me comparo físicamente con nadie, solo conmigo misma, ni siento envidia y dolor cuando veo cuerpos delgados porque sé que jamás llegaré a tener eso», cuenta.

Para ella, mejorar su cuerpo, es estar fuerte, ser capaz de cargar con la compra o las maletas de un viaje sin esfuerzo, hacer rutas de senderismo como el Camino de Santiago u otro tipo de actividad sin que su peso sea un impedimento. «Las personas gordas podemos hacer exactamente lo mismo que cualquier otra con entrenamiento y disposición, y que toda la vida nos hayan hecho creer lo contrario solo ha contribuido a una sociedad sedentaria, miedosa y conformista y a perpetuar el estigma de persona gorda=malos hábitos».

Y no solo desde la maldad, sino desde el desconocimiento, también ha recibido muchos comentarios. «El típico de “y por qué no haces mejor cardio para que bajes de peso”, o recibir miradas de condescendencia cuando llego a un gimnasio. Luego me ven coger la barra y los discos y se quedan alucinando. Mucha gente en redes me dice que de verme a mí se le han roto los esquemas que tenía cuando veía a una persona con un cuerpo grande, y eso es un gran logro para mí«.

Para ella, los beneficios son claros, tanto físicos como a nivel mental: «Saber hacer bien una sentadilla profunda con peso se puede traducir en un buen culo y unas piernas torneadas, pero también en poder jugar con mis sobrinos en el parque cargándolos para todos lados, por ejemplo», dice. «Nuestro cuerpo fue creado para el movimiento, y se nota porque cuando lo pones en marcha no hace sino devolverte beneficios».

Pero no siempre es fácil interiorizar este mensaje. Hace unos días la red social Twitter volvió a arder por un cartel publicitario de la marca de deporte Adidas. En la imagen se veía a una Jessamyn, profesora de Yoga y modelo de tallas extra grandes, lo que supuso una ola de insultos a la marca deportiva por considerar que estaban mintiendo y que era imposible que una persona estuviera saludable con esa apariencia.

«Entiendo totalmente también a todas las personas gordas que no van a un gimnasio porque temen que se rían de ellas, que las graben mientras entrenan para burlarse (sí, esto pasa constantemente) o que las juzguen todo el rato en vez de ayudarlas. Mi consejo es que empiecen entrenando de forma privada, bien en casa o si se pueden permitir un entrenador personal, como hice yo», expresa Ceci.

«Por un lado se nos dice “gorda, deja de comer y ponte a entrenar” pero cuando las marcas por fin empiezan a aumentar tallas y a hacer ropa de deporte bonita para todos, les acusan de “apología de la obesidad”. ¿En qué quedamos entonces? ¿Vamos al gym desnudas? Parece una tontería pero no te motivas igual para ir a entrenar si tienes que ir con unas mallas roídas y la camiseta de propaganda toda alargada que si vas con un conjunto bonito, ajustado y que te permita moverte con total libertad y sintiéndote sujeta».

Con esta polémica en redes sociales ha vuelto a salir el debate de la gordofobia en el deporte. Aunque los estigmas sobre los cuerpos no normativos se encuentran en todos los ámbitos sociales, juzgar a una persona por su cuerpo en el ámbito del entrenamiento y la salud es lo fácil y rápido. «Mi consejo es que empiecen entrenando de forma privada (…) aunque sea durante uno o dos meses, porque es súper importante aprender bien las técnicas de los ejercicios para evitar lesiones y dolores, y eso solo puede enseñártelo un profesional del deporte.» Afirma la influencer cuando le preguntamos por los primeros pasos con el deporte. «Yo tardé años en encontrarlo, pero el ejercicio está ya tan integrado en mi vida que no me imagino mis días sin ir al gym